Nuestra Posición Politica

Nuestra Posición Politica

miércoles, 11 de abril de 2012

El partido debe estar íntimamente ligado al pueblo, a las masas


El segundo tema es un elemento fundamental que debe tener el Partido Marxista-Leninista del Proletariado y es que tiene que estar indivisible y directamente unido, entrelazado con el pueblo, porque si no, no será capaz de dirigirlo. Esto viene de la tesis que ya hemos dicho, de la tesis Marxista de que es el pueblo el que hace su Revolución y como muchas veces se ha dicho, un Partido Marxista verdadero no sustituye al pueblo, sino que es el motor de su desarrollo, el motor de su incorporación para que este pueblo incorporado a los distintos niveles, a la causa de su Revolución, puede ser el que realice su Revolución.
Entonces dentro del concepto de que el Partido es el motor, el orientador y el organizador del pueblo, el verdadero Partido Marxista tiene que estar entrañable e indisolublemente ligado a las masas. Es primera condición, porque también para la Revolución es primera condición la incorporación del pueblo y su orientación.
El Partido verdadero Marxista-Leninista del proletariado, si no está metido en el pueblo, unido con él, no sería capaz de dirigirlo ni en las orientaciones que le dé, ni en lo organizativo. Y las orientaciones hay que verlas en dos sentidos. La orientación tiene que ser 'precedida por un proceso de elaboración, de interpretación, de análisis y de creación. La orientación va canalizada a través de las líneas y tareas concretas, que en cada momento determinado son las más consecuentes y necesarias para el avance de la Revolución. La orientación se basa en una estrategia general, pero al mismo tiempo en cada momento determinado, esta estrategia no basta por si misma para la aplicación en concreto. Para esto se necesita que esta estrategia político-militar consecuente sea aplicada con determinadas medidas, con determinadas formas, incluso hasta con cambios en las formas y métodos de organización en momentos determinados, para que ayude a avanzar a la Revolución, haciendo avanzar las etapas en la estrategia político-militar.
Esto necesita una elaboración constante y esta elaboración constante y en primer lugar, del conocimiento real y exacto de una situación. Eso sólo lo puede obtener el partido si está junto al pueblo; porque sólo así, el partido está sintiendo la temperatura del pueblo, su grado de disposición en cada momento, no de un año o seis meses atrás, sino que en cada momento, su grado de disposición, su capacidad de organizar las fuerzas, etc. Lo mismo que el conocimiento de las fuerzas enemigas. Eso indica que se requiere la elaboración creadora sobre la base del análisis Marxista-Leninista, no sólo de la realidad general del país, sino de la realidad concreta del momento. Se requiere esa elaboración de parte del Partido del Proletariado.
Eso sólo es posible llevarlo a cabo con el conocimiento real del pueblo y si nosotros no estamos ligados, o sea unidos al pueblo, eso no es posible y aquí hay una cosa importante, que es elemento clave, si para poder hacer una buena línea se necesita el conocimiento real de la situación, se necesita estar fundido con el pueblo. ¿Cuál es el canal básico que nos permite a nosotros ese conocimiento? El elemento clave es la CELULA, la célula metida dentro del pueblo, dentro de la fábrica, dentro de las universidades, dentro de los refugiados, dentro de las unidades de combate, dentro de los poderes populares. Esto le permite al partido conocer mejor la situación de las masas para poder elaborar la línea. Una dirección que no esté fundida con el pueblo (yo uso la palabra „fundida" en el sentido de que no sólo acercada, sino que metida propiamente en el pueblo), un partido que no esté metido dentro del pueblo es un partido cuya dirección está separada del conocimiento de la realidad objetiva.

Método Marxista de Elaboración y Aplicación de la Línea

Puede suceder lo siguiente: remitirse exclusivamente a la teoría, a los libros, es decir comenzar a crear la línea desde su cabeza, desde el cerebro aparentemente Marxista-Leninista, sin tener frescos los elementos de la realidad del momento concreto y entonces convertirse en una dirección burocrática y en una dirección dogmática. Por eso se necesita el conocimiento concreto en cada momento determinado, y eso sólo puede hacerlo eficazmente, apoyándose en las células. Por eso el Partido Marxista en desarrollo que no tenga células, no es un verdadero Partido Marxista-Leninista. Ese puede ser un partido de cuadros, puede ser un partido de organismos dirigentes que se están sancochando en su propia salsa, pero no es el verdadero partido Marxista-Leninista del proletariado. Naturalmente que no son las células el único canal de conocimiento para una dirección verdadera, sino también todo el trabajo conjunto de comisiones, equipos, equipos especializados, de información, de análisis, etc. Pero sin células dentro del propio pueblo no es posible el conocimiento completo.
El partido que no tiene células, no tiene capacidad de elaborar líneas verdaderamente ajustadas a la realidad; partido que no tiene el conocimiento real de cómo va el pueblo, de su punto de vista avanzado y retrasado, y también de las disposiciones del enemigo, de su verdadera fuerza real, etc. para elaborar una línea en favor de los intereses del proletaria­do y del campesinado en cada momento determinado, puede convertirse en un partido burocrático, en un partido dogmático, en una dirección dogmática; es decir que domine bastante, que „se defienda" con el Marxismo, con la teoría del Marxismo, pero que no' puede aplicarlo a la realidad en concreto. Y de esos Marxistas, de esos partidos, tenemos ' montón.
Hay preciosidad de gente que domina bastante el arte de elaborar documentos „Marxistas", pero que no reflejan la realidad y que no da buena línea, sino que alimentan posiciones erróneas. Para la difícil labor de la elaboración de líneas y tareas se necesita: el conocimiento real del pueblo y del enemigo, y para eso es necesario estar profunda­mente metido en el pueblo, el nos trae también el conocimiento de informaciones sobre el enemigo para que nosotros podamos conocerlo. Además debemos meternos dentro de la tropa enemiga, en aquellos lugares donde hay pueblo que está ciñendo al enemigo, allí es necesario hacerlo, es obligatorio.
Pero no basta con la elaboración, sino que se necesita llevar esta línea a que la aplique el pueblo, porque esta línea no es sólo para el Partido, no es sólo para sus cuadros, sino que esa línea, SI NO LA TOMA EL PUEBLO en sus manos y si no la hace realidad viva, entonces no hace avanzar la revolución. Precisamente por eso es que el pueblo es el actor de su propio destino, Revolución. Entonces, esta línea no es sólo para que la quedemos mascando nosotros en la Dirección o en nuestros cuadros, sino que es una línea para aplicarla por el pueblo. Si el pueblo no acoge esa línea, por muy brillante que sea, no es una línea que esté de acuerdo con las necesidades y realidades del pueblo, no es una línea correcta, aún cuando tenga una gran cantidad, un gran porcentaje de corrección. Por eso una línea debe elaborarse sobre la base del conocimiento que sólo lo podemos adquirir en -la entraña del pueblo.
Vemos pues que esa línea, extraída del conocimiento del pueblo y procesada con el Método Marxista, hace llegar nuevamente al pueblo para su ejecución, es decir es el pueblo el realizador de su historia.
Y en tercer lugar, los resultados de esa línea, al calibrarla si ha sido correcta o no, sólo la puede dar el pueblo, la práctica del pueblo. Entonces viene un tercer ciclo, que es la reelaboración sobre la base del conocimiento de cómo está siendo aplicada y cómo „ha pegado" en el pueblo y porqué. Así es cómo el verdadero partido Marxista puede ir ela­borando una teoría cada vez más adecuada en cada momento. No es ya sólo una línea general, sino que me estoy refiriendo a la línea política que tiene que realizarse en cada momento determinado, cuya ejecución va en función de una estrategia político-militar general. Es importante hacer notar que el proceso de síntesis de opiniones tiene que hacerse con el arma proletaria del Marxismo-Leninismo, para saber recoger las opiniones de la ¡masa que permiten interpretar el momento y avanzar, pues algunas opiniones expresan sentimientos de las masas con grandes retrasos y confusiones políticas.
Ahora bien, cuando decimos fundirnos con el pueblo, es una condición indispensable 'para poder dirigirlo y poder organizarlo; porque son dos cosas indispensables. La orientación continua y la organización del pueblo: porque espontáneamente el pueblo no puede actuar de manera eficaz. Es necesario que se organice en las formas diversas, más asequibles y consecuentes para que pueda incorporarse al gran torrente de la revolución.
Pero cuando decimos fundirnos, eso no quiere decir que partido y masas es una sola cosa. Es necesario tomar en cuenta esta diferencia. Lenin decía: „El Partido no debe diluirse en las masas", porque nosotros sabemos que hay masas avanzadas y hay masas atrasadas y dentro de las masas avanzadas hay personas capaces de dar el salto hasta llegar a la ' calidad de miembro del partido y la inmensa mayoría no. Entonces entre el Partido y masas se establece una relación dialéctica, el partido debe estar fundido con las masas, pero el Partido es su vanguardia, tiene una calidad superior que le permite dirigirlas.

Estructura Política de las Masas

Ustedes saben que la masa se divide en tres sectores: Un sector avanzado que es donde el Partido fundamentalmente se apoya. La gran masa es una masa no avanzada pero no es una masa reaccionaria. Podríamos decir que es una masa a ganar. El Partido gana esa masa a través del trabajo del sector avanzado en el cual se organizan las redes de trabajo, los prepartidos, los activistas, para en total poder ganar la gran masa e incorporarla.
Y hay un tercer circulo de masas muy pequeño, que es reaccionario; que ya está gana­do por el enemigo, pero en esto hay relatividad. Hay sectores que están engañados. Hay reaccionarios y dentro de los reaccionarios hay sectores que pueden ser ablandados, neu­tralizados e incluso hacerlos pasar a otro escalón.
No es útil en ninguna forma, ni conveniente que la gran masa sea considerada como parte del partido, o lo que es más, que el partido diluya sus fronteras. Porque el partido lo que hace es incorporar a sus filas a lo más avanzado, revolucionario, patriota de la revo­lución. Lo eleva a través de un proceso de colaboración, de aspiración, de práctica viva y en ascenso, a través de un proceso para que dé un salto a esta frontera.

Partido Proletario y Masas - Su Interrelación

El Partido esta compuesto sólo por miembros y esa es la frontera. La membresía del Partido establece íntima unión con los sectores intermedios y de neutralización de los sectores reaccionarios. El Partido no puede diluirse con la masa, porque entonces no tendría la calidad para poder dirigirla.
Ser miembro del Partido significa un salto de calidad revolucionaria enorme, porque pasa a ser precisamente miembro de este organismo de superior calidad que debe ser capaz de dirigir a toda la masa y de fundirse con toda la masa. Por eso la palabra fundirse en este caso no debe entenderse como diluirse: Fundirse es estrecharse inseparablemente con la masa para poder dirigirla, pero no diluir la calidad de partido Marxista con la calidad de masas, porque entonces no estaría en capacidad de dirigirla y más que todo caería bajo el influjo de las partes atrasadas.
Es decir, si el Partido se diluye con la masa, lo que resulta es que el Partido se pone a la cola de las partes retrasadas y entonces comienza a entrar el economisismo, hace buenos enfoques cortos sobre las necesidades inmediatas: pero no sobre lo revolucionario; comienza a cortar la misión del Partido porque creyendo que está interpretando a las masas y lo que está interpretando son sólo los intereses inmediatos necesarios de las masas, sus intereses de corto plazo sin ligarlos a los intereses generales de la Revolución. Actualmente en las alianzas, por si solas, no pueden pensar en la Revolución como un proceso hacia el socialismo. Algunas organizaciones incluso consideran necesaria la eternización del régimen burgués, y sólo el verdadero Partido del Proletariado con su doble visión, la visión de los intereses fundamentales revolucionarios del proletariado y del pueblo y la visión de sus intereses inmediatos, combinándolos correctamente, va a poder dirigir a esa masa en sus distintos escalones, porque es necesario ganar a las masas, pero no ponerse a la cola de ella.
Por eso es que nosotros sostenemos que otra parte de esto es lo siguiente: que las masas no deben de ser tratadas con malos métodos; deben de ser organizadas, orientadas sin considerarlas como que las masas fueran parte del Partido y como que automáticamente el Partido pueda dirigirlas, como se está dirigiendo a una célula: los sindicatos, las organi­zaciones gremiales, las organizaciones populares no son células del partido, no pueden ser tratadas así por una dirección, ni son tampoco unidades militares. A un sindicato, uno no puede decirle: „Póngase firmes, hagan formación, marchan para allá o para acá". Puede hacerse con un grupo de autodefensa de un sindicato. Pero el sindicato es el que debe de procurarse que lo compongan hasta las capas más lejanas, incluso las masas retrasadas y que todos ellos se incorporen a la huelga por aumento de salario, etc., porque ese es el medio que nosotros logramos para que avancen hacia el conocimiento de la revolución.
Y nosotros haríamos mal si quisiéramos estrechar los círculos del sindicato exclusiva­mente a los elementos más avanzados, a aquellos que pueden tirarse a hacer barricadas. Debemos lograr que, ya sea un sindicato o cualquier gremio o cualquier organización popular, profundicen hasta llegar a los escalones más retrasados de sus propios sectores.
Si queremos dirigirlos con métodos como que fueren organismos de partido, estaríamos impidiendo su desarrollo y. llevando a cabo una línea realmente sectaria y nos quedaríamos sólo el grupito de activistas y de cuadros más avanzados.
Nosotros tenemos que darle todo el desarrollo a las organizaciones de masas: su propia dinámica, su propia personalidad, su funcionamiento, su propia dirección. No podemos dirigirlos automáticamente por el partido, sino a través de otros mecanismos. ¿Cuáles son esos mecanismos? y aquí es donde vienen a ponerse de relieve otra vez el papel de eslabón clave de la célula, como uno de los mecanismos que tienen que dirigir concretamente a las masas, precisamente para no caer en las formas mecánicas de dirección o de considerar que se pueden dirigir con sólo dar una orden.

El Papel de las Células en las Masas

Por eso precisamente un Partido no tiene capacidad de dirección de masas, si no tiene células. Pueden buscar otras formas orgánicas que aparenten sustituirse a la célula, pero al final de los finales, el Partido comprobará sus retrasos, de que no puede dirigir correctamente a las masas sin las células, porque las células son las que están viviendo adentro de los trabajadores, porque la célula en último término, tiene que estar compuesto por los trabajadores más avanzados; la célula sufre la explotación, platica con los trabajadores más avanzados, más atrasados, trabaja con ellos, come con ellos, comenta con ellos, con todos los demás trabajadores, es la que está fundida tanto en fábricas, en fincas, en institutos, en escuelas, en empresas, etc. etc. con la propia masa. Y en segundo lugar, la otra vía correcta es el trabajo abnegado de los cuadros, de cada uno de los miembros del partido adentro de las masas, que se conviertan en ejemplo por su abnegación, por su espíritu de sacrificio, por la calidad de la línea, porque todos acu­dan a ellos a preguntar, porque son los que tienen la respuesta clara de los problemas, a las inquietudes, a las necesidades de esa masa.
En los sindicatos eso se ve con bastante claridad. Hay trabajadores que van comenzando a acercarse a un compañero: mira y cómo crees vos que podríamos hacer en este caso, y así el compañero se va convirtiendo prácticamente en consultor natural involuntariamente y resulta que los compañeros que tienen más claridad vienen siendo los compañeros de célula. Por eso es que la célula es precisamente el primer eslabón de la dirección del partido en la masa. Por ello, lo ideal es que la célula esté dentro de la masa.
La buena dirección puede ejercerse entre la masa por el trabajo más avanzado, por la claridad, la conciencia, el espíritu de sacrificio, los buenos métodos de trabajo, el ejemplo, la línea concreta y acertada.

Otro aspecto:

Por tanto, las FPL como organización politico-militar no puede ni debe adjudicarse la representación de organizaciones que deben tener su propia personalidad ante las masas para poder ganar a todos los sectores más explotados. Además si nosotros en estos momentos de la guerra decimos que el Bloque Popular Revolucionario es las FPL, estaríamos obligando a esa organización a que no pueda trabajar en escalones de trabajo abierto. El enemigo la trataría exclusivamente como trabajo militar dentro de las masas. Por eso, uno de los acuerdos tomados por el FMLN de que las organizaciones político-militares representen en sí a los gremios y organizaciones populares de masas, es sumamente dañino y erróneo y lo rechazamos categóricamente.

Vanguardia Revolucionaria Indiscutible en El Salvador,Centro América.


Platica del compañero Marcial en unión de miembros de las F.P.L. en el exterior
Introducción y algo mas sobre la nacesidad de que las FPL-Farabundo Martí se transformen en el verdadero patido marxista leninista del proletariado salvadoreño
Es sumamente emocionante para mi estar frente a los compañeros más activos, los cuadros del trabajo en el exterior especialmente en este lugar.
Estamos en un momento en que las fuerzas del pueblo están mostrando gran poderío en la lucha contra el enemigo imperialista y sus títeres. Un momento en que Reagan está tratando de llevar a cabo la regionalización de sus agresiones y especialmente la agresión contra Nicaragua y El Salvador; incluso con la amenaza de sus propias tropas, con la formación de la Comunidad Democrática Centroamericana, con la conversión de Honduras en base de agresión y la conversión de Costa Rica en una situación similar. Nuestros heroicos combatientes que luchan en condiciones bastantes difíciles, de gran heroísmo, de gran abnegación, sacrificios, sin zapatos, casi sin alimentación, debajo de los bombardeos diarios del enemigo, muestran lo invencible de la causa del pueblo, al asestar golpes demoledores y cada vez más crecientes al ejército títere.
En estos días, las fuerzas del Apolinario Serrano, nuestro gran mártir y héroe, ejem­plo de la lucha y de dignidad para todo el campesinado y todo el pueblo salvadoreño, el nombre que honrosamente lleva nuestro frente, ha estado asestando golpes muy fuertes, dando saltos de calidad en la guerra: la destrucción del enemigo en más de una compañía de efectivos atrincherados, la lleva a cabo por primera vez el pueblo Salvadoreño en toda su historia. Hasta hoy habíamos logrado cercar y aniquilar unidades pequeñas, medianas e incluso compañías, pero derrotarlas y aniquilarlas en una posición bien atrincheradas y que durante meses se habían preparado contra el ataque revolucionario, hasta hoy no lo había hecho el pueblo salvadoreño en toda la guerra de liberación.
Esto representa que nuestra guerra va avanzando, porque nuestras fuerzas van adquiriendo tal capacidad, tal destreza, tal poder de fuego, que nuestras queridas Fuerzas Amadas Populares de Liberación se están convirtiendo cada vez mas en una formación militar regular, unidades guerrilleras locales, las milicias populares y el pueblo organizado.
Es verdaderamente emocionante cómo esta unión de pueblo, ejército revolucionario, con su eslabón milicias populares, se expresa en esta lucha. Precisamente este día recibimos un mensaje en el que se nos dice que en las batallas de Chalatenango la población que el enemigo trata de aniquilar, tuvo importante participación en apoyo de las acciones de nuestros combatientes.
Junto a las Fuerzas Armadas Populares de Liberación y en la integración dentro del FMLN, las demás fuerzas populares revolucionarias están llevando a cabo también acciones que en su conjunto conforman, no podríamos decir una ofensiva generalizada, pero si una serie encadenada de golpes contundentes, que hacen que en estos días sea muy grande el número de bajas del enemigo y el debilitamiento de sus fuerzas. Sólo en los últimos 4 o 5 días ya pasa de más de ciento y pico el número de prisioneros, entre los cuales tenemos nosotros un poco de más de 80. El número de armas de guerra ya casi llegando a 200 en.estos 4 o 5 días, habiendo nosotros capturado más de 100 armas en las acciones últimas que hemos realizado en Chalatenango, en Cabañas y en Usulután.
Junto a estos golpes se estructuran cada vez más fuertemente nuestras fuerzas a través de las unidades de vanguardia, de las unidades especiales, de las unidades de apoyo de fuego, o sea artillería y las guerrillas locales adquieren una modalidad de mayor agilidad a través de las columnas guerrilleras en cada una de las subzonas.
Al mismo tiempo tratamos de tender más estrechos lazos en la población con la formación de Poderes Populares y con el fortalecimiento de las milicias populares.
Estamos en un momento de gran entusiasmo revolucionario, pero hay que tomar en cuenta que en todo momento, en momentos de entusiasmo y de auge, así como en los momentos más duros en que se necesita toda la fe puesta en el pueblo y en el triunfo, en momentos duros y complejos, hay algo que tiene que dirigir al pueblo para que dé pasos de avances en su revolución y ese algo es el Partido.
En nuestro caso precisamente, en El Salvador, porque el Proletariado forma la inmensa mayoría de la población, el partido del proletariado es el alma, el orientador y el director de toda la lucha revolucionaria.
Anoche recibimos la noticia de un nuevo golpe al enemigo, al haber derribado los compañeros en Las Vueltas, un helicóptero; la información del enemigo dice que los 4 tripulantes murieron. 1 teniente, 1 cadete y otros dos efectivos, pero todavía no lo tenemos confirmado. Es un nuevo triunfo para nuestras fuerzas, las fuerzas del pueblo, las fuerzas en conjunto, no sólo de las FAPL, sino del FMLN. Es un salto de calidad en la lucha que está dando nuestro pueblo y que esperamos que en los próximos meses logre conducir a un desgaste mucho mayor del enemigo y aun salto de calidad de todas las fuerzas revolucionarias.
De manera que en este momento, cuando nosotros estamos pensando en todos nuestros compañeros combatientes caídos en la lucha por la liberación de nuestro pueblo, cuando estamos conmemorando y recordando por el ejemplo de los compañeros: Eva, Francisco, Toño, de los compañeros que cayeron en el año pasado también en las ofensivas del enemigo, compañero Lucas, compañera Milagro, compañero Toño y otros compañeros más como el internacionalista compañero Horacio (Chileno), que murió en la misma columna donde nosotros íbamos y como estamos conmemorando la muerte de otros compañeros y de los mismos compañeros que han caído en estos combates del Jícaro y de Las Vueltas y del gran Internacionalista Comandante Che Guevara (Ernesto), yo quisiera que nosotros en un momento de recordación, de concientización interna en relación con su ejemplo, quisiera que hicimos un minuto de silencio y que al mismo tiempo sintamos todo el profundo reconocimiento por el heroísmo de nuestros compañeros, de nuestros combatientes en estos días de lucha, así también recordemos el enorme ejemplo que nos han dado nuestros compañeros, que levantando la bandera de las FPL y de las FAPL, incluso con su sangre escribieron en los muros el nombre de las FPL y nos imprimieron una mística profunda, un legado, una herencia hacia el futuro para el engrandecimiento de esta organización. Ellos murieron con la confianza de que nosotros tenemos que levantar su bandera, la bandera de las FPL como la bandera del proletariado; ellos murieron con esa fé y esa mística y en el último momento escribieron con su sangre el nombre de las FPL.
Esa bandera tenemos que agarrarla como propia y seguir ese ejemplo y engrandecer, fortalecer la gran mística y conciencia de nuestra organización y dar nuestra vida si es posible, si es necesario, nuestra vida y nuestra sangre por la causa de convertir a las FPL en el verdaderamente Partido Marxista Leninista del Proletariado y a las Fuerzas Armadas Populares de Liberación en la fortaleza, en la fuerza más grande, en la garantía más grande del proletariado para continuar su revolución hasta el Socialismo. Con ese espíritu les pido que se levanten y que hagamos un minuto de silencio en honor de nuestros héroes mártires. (00.01 minuto hubo silencio).
¡Compañeros Caídos en la Lucha, Hasta la Victoria Siempre!
¡Revolución o Muerte!
¡El Pueblo Armado Vencerá!
Vienen en tres apartados el tema que hoy vamos a conversar:
Primero: Este es un apartado muy rápido de la necesidad histórica de que las FPL se transforman en el verdadero Partido Marxista-Leninista del Proletariado Salvadoreño.
Segundo: Este es un apartado que habla del PC qué y cómo este partido debe estar íntimamente e indivisiblemente enlazado con el pueblo.
Tecero: Este apartado trata de las bases de su funcionamiento interno. El Centralismo Democrático por un lado y luego lo que es la Dirección Colectiva, y bien estrechamente a esto, los métodos de trabajo de Partido.
Vamos a comenzar el primer apartado:
Tengo entendido que Ustedes han leído ya materiales relacionados a este tema, por eso sólo lo voy a casi enumerar.

La Epoca que estamos viviendo

Esta época que estamos viviendo es una época grandiosa; es la época de la transición del capitalismo al socialismo en el sentido mundial. Esta época se inició con el gran triunfo de la revolución socialista de Octubre en 1917 en Rusia, dirigida por el Partido de nuevo tipo, por el Partido del Proletariado, el Partido Bolchevique que fue forjado por Lenin; desde entonces la humanidad está avanzando hacia el socialismo. Lleva a cabo una lucha tenaz contra el sistema capitalista que se va reduciendo irremisiblemente tanto en lo geográfico como en sus capacidades generales.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el socialismo se convirtió en un sistema mundial de países socialistas. Es decir, si en 1917 se rompieron las cadenas del capitalismo y se comenzó a construir el primer gran estado socialista, después.de la Segunda Guerra Mundial (1945) se formó el sistema mundial del socialismo con una cantidad de países que fueron liberados de la bota del Nazi-fascismo.
Desde entonces para acá el socialismo ha ido avanzando en todo el mundo, se ha extendido a países de Asia; pero incluso ha llegado a las propias puertas de los Estados Unidos con el gran triunfo de la Revolución socialista de Cuba y los avances en la construcción de esa sociedad. Eso ha estimulado la lucha de todos los pueblos y el movimiento de liberación nacional ha alcanzado grandes éxitos en la lucha contra el colonialismo, el neo-colonialismo, por su independencia en dirección al socialismo en muchas de esos.
En 1975 triunfa el pueblo vietnamita; después de muchos años de guerra popular triunfa contra el imperialismo y sus títeres internos, y hace entrar a la humanidad también en una nueva etapa. Desde entonces varias revoluciones, a pesar de todos los esfuerzos del imperialismo a lo contrario, han triunfado: Yemen del Sur, Etiopía, Angola y otros países mas como Grenada, y-finalmente la historia de América Central se dividió en dos con el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979.
La Revolución de América Central, que es un sólo proceso indivisible, con el triunfo de la Revolución Sandinista dentro de una nueva etapa superior. Y la Revolución del Pueblo Salvadoreño en enero de 1981 pasó a una nueva etapa de su Guerra Popular Prolongada que se inició a partir de lo simple a lo complejo desde 1970, cuando puso en aplicación la estrategia político-militar integral.
Estamos pues en un momento de gran avance de la Revolución en el mundo entero, de gran avance del socialismo, del movimiento de liberación nacional, de la lucha de los pue­blos al interior de los países imperialistas y, dentro de ese contexto, de gran avance de la revolución en Centro América.
En este momento ¿Qué papel está jugando El Salvador en este contexto?
Es un papel de enorme importancia. Los éxitos o derrotas que tenga el movimiento revolucionario Salvadoreño tienen que repercutir no sólo en el desarrollo de la revolución en América Central, sino que también en toda América Latina.
Esa es precisamente la responsabilidad que la historia nos ha planteado.

La Lucha del Pueblo Salvadoreño

Al poner en aplicación las FPL, con su fundación, con la lucha ideológica previa que llevó en contra de las corrientes oportunistas que querían retrancar la marcha de la historia; al formarse las FPL, con una concepción político-militar para hacer avanzar las luchas del pueblo, teniendo como medio fundamental la lucha armada, partiendo de cero; y al irse incorporando el pueblo; y al irse formando otras organizaciones con orientaciones similares y avanzando de lo simple a lo complejo en el dominio de las armas, se llegó a dar el salto en 1981 que significa una nueva fase en esta guerra prolongada: la fase de las bata­llas de las ofensivas militares e insurreccionales cada vez más profundas y más intensas hacia la toma del poder. Ese es el cariz que tomó nuestra guerra prolongada. Es decir, después de 10 años de desarrollo de lo tierno hasta llegar a la altura de acumulación de fuerzas políticas-militares, la Guerra Popular Prolongada pasó a una nueva fase que es la fase de las luchas por la toma del poder. Es necesario recalcar que esta guerra por ser prolongada no debe tomarse como una guerra interminable, ni como una guerra indefinida sino que tiene una característica clara ¿Porqué es prolongada? ¿Porqué fue prolongada? ¿Y porque lo es todavía?
Por la necesidad de incorporar al pueblo a la revolución. Por la necesidad de cambiar la correlación de fuerzas que era muy favorable en ese momento (en 1970) a las fuerzas del enemigo; cambios que sólo podían lograrse a través de la lucha política-militar combinada.
En el momento de iniciar nuestro pueblo el camino de tomar las armas y de iniciar esta guerra, cualquiera grupo aventurero, oportunista de izquierda, militarista, hubiera concebido lo que se llama un puch (o sea la concepción de un sólo golpe) con un pequeño grupo de gente armada, aislada de las masas, hubiera caído en el aventurerísmo. Sí en 1970 se hubiera querido tomar el poder, se hubiera caído o bien en la concepción de unos cuantos héroes aislados del pueblo que tomaban las armas y que salvaran a ese pueblo, y que ahora les clamara el pueblo como sus salvadores, embobadamente aplaudiendo grandes hazañas: concepción aventurerismo y de elitismo, concepción pequeño-burguesa de élite encima del pueblo, encima de las masas, encima del proletariado.
La concepción que adoptó nuestra organización es la concepción Marxista: el pueblo es el que hace la revolución, no es ningún grupo élite, sino que es el propio pueblo el que tiene que incorporarse para conseguir, con sus propias manos y su propia sangre, su liberación. Esa es la concepción Marxista-Leninista de la Revolución.
Esa concepción se comenzó a llevar a la práctica en 1970. La concepción Marxista-Leninista de la lucha de clases y de la revolución es, que es el propio pueblo el que hace su Revolución. Las organizaciones de avanzada, las organizaciones revolucionarias, especialmente su organización, que es la organización del proletariado, lo que hacen es tratar de incorporar al pueblo, de organizarlo y de orientarlo en esta guerra, en esta lucha, en esta revolución.
Con esa concepción Marxista-Leninista, en 1970, no se podía pensar en un sólo golpe al enemigo, dado por los primeros comandos se iba tomar el poder; sino que era necesario lo que se llama desarrollar fuerzas políticas y militares para cambiar la correlación de fuerzas políticas y militares para cambiar la correlación de fuerzas a favor del pueblo. Esta sólo era posible a través de la concepción de la Guerra Popular Prolongada: por eso, cuando hablamos de prolongado, no debemos de sentirnos avergonzados porque se ataque a ese concepto por parte de corrientes que no enfocan bien el proceso revolucionario, sino que debemos de sentimos orgullosos de que, contra todas las opiniones, contra todos los oportunistas, contra todos los dogmatismos, nosotros sostuvimos y llevamos a la práctica el Concepto integral político-militar de la Guerra Popular Prolongada para incorporar al pueblo a su revolución, organizando gradualmente a las grandes masas y con la construcción del Ejército Popular de Liberación, qué no se construye en una semana.
Debemos sentirnos orgullosos de haber levantado esa bandera, bandera que finalmente fue reconocida por todo el pueblo y por todas las organizaciones, incluso aquellas organizaciones que con mas dogmatismo combatieron a los compañeros que se lanzaban a la lucha político-militar. Se trató de atajar a toda costa este proceso, se calumnió a los compañeros que se lanzaron a la lucha, incluso públicamente se les denunció. El compañero José Dimas Alas era Secretario General de la Federación Unitaria Sindical. Cuando con su gran prestigio entre la clase obrera tuvo que retraerse, para forjarse en la lucha revolucionaria armada y política, pues muy seriamente tenía que aprender bien la técnica militar, cuando tuvo que retraerse lanzándose a la clandestinidad más cerrada, más necesaria; sobre el compañero llovieron las calumnias mayores en los locales sindicales, las delaciones, burlas, que sobre esa burla, sobre esos ataques, sobre esas delaciones de los oportunistas y dogmáticos, el grupo inicial que formó las FPL, sabiendo que tenía el arma de la razón en sus manos y que el pueblo necesitaba sus instrumentos de lucha, logró abrirse paso y logró finalmente hacer que la guerra revolucionaría fuere el medio fundamental para alcanzar el poder del país.

El Salto a una Nueva Fase de la Guerra Popular

En 1981 se pudo dar un salto superior a nuestra guerra, como dije: la fase de las batallas cada vez más decisivas. No se trata de una batalla, ni de dos, ni se trata de un día ni de un mes. Se trata de una fase de batallas cada vez más decisivas tanto en el terreno militar como en el insurreccional hacia la toma del poder. Esta es una fase muy compleja, porque de un lado es necesario darle golpes contundentes al enemigo en lo militar, pero también ganar las masas para que las masas puedan llegar hacia la insurrección a través de sus propias modalidades y a través también de la situación dura de represión y terror del enemigo en esta etapa, sobre todo en las ciudades. Es necesario crear en las zonas de control y en los órganos nuevos del pueblo, los umbrales de una nueva sociedad.
Es necesario disputar las grandes masas en las zonas en disputa en las regiones de expansión y es necesario también organizar, mover a las grandes masas en el corazón del enemigo, en el corazón político-militar del enemigo: en las grandes ciudades, especialmente en San Salvador y en la zona metropolitana. Es decir, es una fase muy compleja en la cual se puede caer en el error de creer de que con sólo un llamado al pueblo, a la insurrección, el pueblo ya se va a levantar y que vamos a terminar la guerra en uno o dos meses.
En esta fase es necesario tener gran serenidad, una gran frialdad, pero también una gran conciencia de la responsabilidad. Porque también se pueda caer en el aventurerismo, con una concepción inmediatista de que la victoria está, digamos, dentro de una semana o en un mes, o que por esta campaña que nosotros vamos hacer, digamos en esta semana, que ya se desmorona el ejército. Esas apreciaciones inmediatistas hacen caer la lucha O en el aventurerismo y hacen peligrar los avances de la revolución. Por otro lado, se puede caer en no tener habilidad, el olfato, la inteligencia, la orientación revolucionaria, que sólo da el análisis Marxista de clases en las coyunturas. Se necesita mucha agilidad en las coyunturas, pero no una agilidad cualquiera, sino que una agilidad del proletariado, del Marxista que no olvida nunca de que la lucha en los primeros, en los segundos y en los últimos momentos es una lucha de clases.
La Guerra Popular Revolucionaria es la expresión más elevada de lucha de clases. Es cuando el proletariado y sus aliados han tomado las armas junto a los medios políticos, y las armas llegan a ser la expresión suprema, la más aguda, más elocuente de esa lucha de clases. Cuando ya las cosas no se pueden dirimir más que con la sangre y con la desaparición histórica de una de las clases. Pueden pasar situaciones intermedias, gobiernos intermedios, que no son todavía los gobiernos del proletariado y del campesinado, pero en todos esos momentos el hilo rojo que va pasando y que va uniendo las distintas fases del proceso revolucionario, es la lucha de clases.
El que no analiza los procesos con el arma del Marxismo-Leninismo de la lucha de clases, cae en el análisis que favorece los intereses de la burguesía y que no va en desarrollo de la clase obrera de la revolución. Cae en el remolino del maniobrerismo pequeño burgués, o burgués, aparentemente desligado de la „molesta" lucha de clases, pero en realidad instrumento de los intereses de la burguesía.
Si miramos a El Salvador concretamente (para no estar hablando de generalidades), El Salvador se distingue precisamente en Centro América por ser un país en el que el proletariado abarca la inmensa mayoría de la población económicamente activa; es un país proletarizado; incluso se diferencia en ese sentido de sus hermanos y vecinos de Guatemala, Honduras y Nicaragua. Porque resulta que desde el desarrollo del café, luego la caña de azúcar y del algodón, se formó por las necesidades de la producción, por las necesidades de los mismos explotadores de la naturaleza de la agroexportación. Se formó una gran capa de varios cientos de miles de asalariados agrícolas, de jornaleros que no tienen más patrimonio que el salario para poder vivir y el campesinado, precisamente por la falta de tierra, que es mucho más aguda que en otros países centroamericanos, puesto que 20,000 km2 totalmente acaparados por pocos propietarios, han hecho que la tierra sea precisamente una de las cosas más escasas para los trabajadores del campo.
Por esto se formó una gran capa de semi-proletariados, o sea de campesinos pobres que durante un tiempo del año tienen que ganar salario, es decir, que se convierten en asalariados y otra parte del año hacen sus pequeños cultivos para poder sobrevivir. Por eso la mayoría de la población del campo se convirtió en proletaria y semi-proletaria. Esa es una característica. Luego a partir especialmente de 1950, con el desarrollo de la industria ligada a los grandes monopolios, especialmente norteamericanos, japoneses y otros imperialistas, se fue desarrollando también una clase obrera-industrial bastante grande de unos 200.000 obreros y esto, unido a que evolucionaron también la parte de obreros de los talleres, que a fines del siglo pasado y principios de éste eran artesanales, pero que a estas alturas ya no son artesanales, sino que son talleres de obrero cada vez más evolucionados y con mayor conciencia de clases, y cada vez más concentrados. Así pues, en El Salvador lo que domina es el proletariado industrial y agrícola que supera a las demás capas de la población.
Entonces, en todo país es necesario que el proletariado tenga una expresión propia del partido, así como la burguesía y la pequeña burguesía tienen sus partidos que son la expresión de sus intereses de clases.
Si hay un país en el cual el proletariado necesita su propio partido, su propia expresión, ese país es El Salvador. Una necesidad, imperiosa, por que es la expresión de la mayoría de la población, la necesidad de tener un defensor insobornable, identificado absolutamente con sus intereses de clases, de la clase obrera y del campesinado pobre.
Y en El Salvador hasta hoy, fuera de los momentos iniciales cuando Farabundo Martí inspiró la fundación del Partido Comunista de El Salvador de 1930 al 1932, no ha tenido desgraciadamente el proletariado una expresión genuina de sus intereses. Desgraciadamente los círculos dirigentes y de decisión de los que se siguió llamando Partido Comunista después de 1944, cayó en los círculos maniobreros pequeño-burgueses de intelectuales que ya estaban influidos por todas las tácticas y métodos de la burguesía y que precisamente no representaban ni los métodos, ni las costumbres, ni la esencia del proletariado, ni querían representarlo.
Y de esa manera el Partido Comunista de El Salvador, aún cuando tenía en su seno cuadros obreros que tenían grandes luchas de la clase obrera dirigiendo sus huelgas, las grandes manifestaciones populares de todo gremio, sus reivindicaciones, sus intereses fundamentales revolucionarios; a pesar de que el Partido Comunista tenía en su seno esta parte del proletariado, los órganos de decisión, de dirección y de orientación de la organización, sin embargo estaban en manos de gente no proletarizada, no sólo por no ser de procedencia proletaria, sino sencillamente no proletarizada y cuyas líneas de dirección no estaban encaminadas a hacer avanzar la Revolución hacia el Socialismo, sino que a establecer la democracia burguesa y el reformismo burgués y, por consiguiente, estaban empapados de los intereses de la burguesía en esta etapa y se olvidaron de los intereses del proletariado hacia el socialismo.
Pero en este momento el pueblo Salvadoreño, el proletariado Salvadoreño y el campesinado han avanzado y han evolucionado enormemente. Después de 1970, la historia ha marchado aceleradamente, y en ese momento nos encontramos en la fase que hemos entrado al periodo de las batallas cada vez más intensas por la toma del poder, con un poderoso Ejército Popular de Liberación y otras fuerzas armadas con una profunda experiencia de luchas de masas y con nuevos terrenos de desarrollo de la lucha de masas y de la lucha política y de la lucha diplomática y de solidaridad.
Y en este momento, como en todo, es necesario tener presente una cosa: La lucha de clases impregna todas las instancias de la lucha revolucionaria en su proceso, en su desarrollo y en su futuro.
Y nosotros tenemos que analizar esta revolución y esta guerra en todas sus instancias, frente al enemigo, en el desarrollo de la Organización del Pueblo y en las contradicciones que se dan en el interior del pueblo. Tenemos que analizarlo con el arma del Marxismo y de la lucha de clases.
El Marxismo-Leninismo es el método científico del proletariado para analizar y transformar, para analizar los procesos y transformar la sociedad. El que se aparta o dogmatiza el Marxismo, sencillamente se vuelve cada vez más incapaz y menos ágil para interpretar cada día los acontecimientos que es necesario interpretar y para preveer hacia el futuro el desarrollo, para poder desarrollar la sociedad, porque el Marxismo no es sólo un arma para interpretar y analizar, no es un arma de catedráticos o burócratas discutidores de teorías despegada de las masas y por las clases. El Marxismo es el transformador de la sociedad, por eso el que se aparta del análisis Marxista, que comienza a adoptar posiciones de análisis burgués o pequeño burgués, se priva de la capacidad de dirigir al proletariado y al pueblo y lo conduce hacia los intereses de la burguesía, hacia el retroceso o estancamiento de la Revolución o, en último caso, se va convirtiendo en una pobre cola de los oportunistas y de la burguesía, de los maniobreros „Pragmáticos burgueses". ■'
Durante muchos años, la dirección del Partido Comunista de El Salvador (PCS), antes de la formación de las FPL, era simplemente una cola de la burguesía. Todo el mundo lo veía, era claro: la política burguesa era la única que lo impulsaba utilizando el rótulo de Marxismo-Leninismo y del Proletariado.
Porque o bien conscientemente atendía los intereses de la clase burguesa, o bien se olvida que la lucha de clases es el motor y es el elemento que impregna todos los terrenos y los fenómenos de la sociedad. ¿Porqué?
Porque la lucha de clases es el motor del desarrollo de la historia, por tanto es el motor de desarrollo de la revolución hacia adelante.
Y en esta época de transición del Capitalismo al Socialismo, ése adelante se llama SOCIALISMO, aunque tengamos que pasar todavía por algunas etapas intermedias, y la lucha de clases es la que precisamente hace avanzar ese desarrollo hacia el futuro de la Revolución. Incluyendo la lucha de clases en el seno del pueblo. Es decir, que en el seno del pueblo hay necesidad de unir a las amplias masas y a las organizaciones más afines, más revolucionarias. En un país donde hay varias organizaciones, se establece un primer círculo de unidad que es revolucionaria y el más amplio círculo hacia los más amplios sectores del pueblo. Este círculo revolucionario, y el circulo de unidad amplia del pueblo tiene que ser asentado firmemente sobre una base: Sobre la alianza obrero-campesina.
Toda alianza, toda unión, todo frente, que se forma en nuestro país, si no está basado sobre la sólida alianza obrero-campesina es una alianza con retroceso, una alianza todavía muy reversible, una alianza de vaivenes.

La Lucha de Clases en las Alianzas

Es que los cimientos tienen que ser sólidos como un edificio. Si nosotros sembramos un edificio sobre la arena, en cimientos de arena, es natural que este edificio pronto va a desplomarse, a irse a un lado, o lo que sea, pero no va a cimentarse firmemente para construirse con verdadera solidez. Pero si nosotros le ponemos cimientos sólidos e inconmovibles, entonces ese edificio no se desploma ni se hace de un lado para otro.
Es lo que pasa con los frentes: tanto el Frente Revolucionario como el Frente Amplio tiene que estar basado en la Alianza Obrero Campesina. En nuestro país eso es una ley, una ley del desarrollo. Si no está basado sobre esos intereses, sobre esa base sólida combativa, entonces ese Frente, por más aspiraciones que tengamos de hacerlo avanzar, tenemos que profundizar los cimientos para poder construirlo bien firme.
Entonces también al interior del pueblo se dan contradicciones, al interior de los frentes: del frente amplio del pueblo, por estar compuesto por diversas capas, sectores y clases y al interior de la alianza revolucionaria político-militar. Porque también allí adentro juegan los intereses de clases, porque también la burguesía tiene interés en hacer penetrar sus intereses a través de una ideología y de una política al interior de estas instancias de unidad y entonces, también aquí hay que analizar la unidad no en forma idealista, no en forma abstracta, generalizada, sino que dentro del contenido de la lucha de clases allá adentro y ver cómo la lucha de clases del proletariado puede, con buenos métodos, hacer que esos frentes puedan avanzar por el camino que corresponda a los intereses de la revolución y no a los intereses del imperialismo. Por eso es necesario establecer al interior de los órganos de unidad la lucha de clases del proletariado, es necesario que los intereses de la clase del proletariado y del campesinado pobre sean los fundamentales en esta revolu­ción, formados por distintos intereses de clases.
Una de las cosas fundamentales de línea que las FPL tiene como parte estratégica es, que es necesario forjar la unidad del pueblo para alcanzar el triunfo definitivo de la Revolución.
Y otra cosa es que nosotros no podemos analizar desde el punto de vista idealista bur­gués nuestra participación y la lucha en el seno de la unidad, sino desde el punto de vista de los intereses de la clase obrera: o. sea, desde el enfoque clasista Marxista-Leninista de nuestra sociedad, para poder hacerla avanzar. Si no nos engañamos nosotros mismos, creyendo que estamos construyendo una gran unidad y cuando sentimos, vemos que todo es bofo, que todo está desmenuzado allá adentro, de esa blandenguería caemos en un proceso de entrega de los intereses del proletariado y de su ideología y nos ponemos a la cola de todos „para no estar peleando". Es decir que comenzamos por calificar de „pleito" la lucha ideológica para desacreditarla y ya después nos vamos acomodando dulcemente a los intereses de la burguesía dentro de esa alianza, con lo cual le hacemos el peor daño a esa misma alianza, y el peor daño a la revolución y a los intereses de la clase obrera.
Unidad es un binomio: está integrado por dos elementos inseparables en el interior del pueblo: unidad, acompañada de lucha ideológica, de defensa indeclinable de los intereses proletarios.
Ahora bien, es distinta la lucha y los medios de lucha contra el enemigo, que la lucha de clases en el seno del pueblo. Contra el enemigo tenemos la estrategia político-militar de guerra popular. Es decir las armas y todos los otros medios combinados. Dentro del seno del pueblo y en los órganos de los frentes de unidad, nosotros lo que usamos es la lucha ideológica en forma correcta, consecuente, pero firme e indeclinable. . Es la única forma de hacer prevalecer los intereses del proletariado en todo momento y de imprimirle su sello a la Revolución, y eso tiene que hacerse mayormente en un país en donde el proletariado todavía no tiene su verdadero partido Marxista-Leninista. Si eso no se hace, entonces la Revolución tiene por fuerza que inclinarse a caer en manos de los sectores pequeño-burgueses y burgueses de la revolución y así se escamotearían los intereses del proletariado y se detendría la marcha de la Revolución hacia adelante, hacía el socialismo, al llegar la victoria de su etapa actual, si en manos de las clases burguesas queda la hegemonía. A pesar de tanta sangre y tantos muertos del proletariado y del campesinado y de sus sectores más cercanos en las alianzas, como son el estudiantado, los maestros, las capas medias más avanzadas, la Revolución no profundizaría lo suficiente en sus conquistas para ir avanzando hacia el socialismo.
Por eso es indispensable la lucha de clases en todo momento. Enfocar todos los fenómenos con el instrumento científico del proletariado que es el Marxismo-Leninismo y llevar a cabo consecuentemente la lucha ideológica en el seno de los órganos del pueblo.
Tenemos el ejemplo de decenas de Revoluciones de Liberación Nacional en el mundo: en África, en Asia especialmente, en donde los gobiernos burgueses han conducido la independencia de esos pueblos hacia el fortalecimiento de la burguesía y nuevamente hacia el acercamiento del imperialismo y no sólo han relegado los intereses de proletariado, sino que han llevado a cabo las represiones más bestiales contra el proletariado para que éste no haga avanzar la Revolución hacia el socialismo. Tenemos el ejemplo de Indonesia dónde más de 400.000 obreros y campesinos fueron asesinados para poder definitivamente hacer retroceder la Revolución de Liberación Nacional. Tenemos el ejemplo de Egipto, Sudan, Siria, Irak, Irán en donde precisamente por no ser el proletariado el que marca el proceso, esas Revoluciones a pesar de que son Revoluciones de Liberación Nacional, se convierten en verdugos, en tiranía, en dictaduras feroces, opresoras contra los intereses de la clase que fue la que generosamente derramó su sangre: la clase obrera y el campesinado.
Nuestra Revolución no es una excepción, si nosotros no defendemos los intereses del proletariado en esta revolución, si no estamos tan claros en eso, si nos metemos en el endulzamiento pequeño burgués y nos acomodamos a el, esta Revolución no va a conducir a que el proletariado le imprima su sello. Nosotros estamos conscientes, desde el principio estuvimos conscientes, desde los primeros órganos de dirección, de las FPL en 1970, conscientes de que nosotros nos debemos al proletariado, que estamos comprometidos hasta la muerte con los intereses del proletariado y que es el proletariado el que debe imprimirle el sello a nuestra organización, y nuestra organización, impulsando consecuentemente la estrategia político-militar de Guerra Popular y con su estructura y funcionamiento interno de verdadero Partido del Proletariado, para conducir esta Revolución hacia adelante. Si nuestra Organización se afloja en eso, la Revolución se convierte en un fenómeno amorfo que finalmente la dirige la clase que estaría más preparada y con gran experiencia, y esa clase es la burguesía. Entonces se convertiría esta Revolución tan gloriosa, tan heroica, en una revolución como muchas de Liberación Nacional que han sucedido en países de Asia y Africa.
Tenemos que tomar en cuenta que no tiene todavía la clase obrera ese partido que le ayude a imprimir el sello a esta Revolución, hay que hacerlo con toda claridad, el FMLN no es un partido: es un Frente y hay que tomar en cuenta que las características de los Frentes son distintas a los de Partido. Se forma un frente cuando hay distintas organizaciones que necesitan unirse y aliarse en determinada plataforma de lucha; pero es Frente precisamente porque todavía no puede convertirse en Partido. El Partido necesita centralización, no sólo centralización orgánica, eso es bien fácil decir „vaya pues, que se una el Partido Comunista y las FPL. Formemos una sola Comisión Política. Que se unan todas las 5 organizaciones del FMLN y entonces que se nombre el Secretario General, el Secretario General de Organización y tales otros, y mezclemos los organismos que tenemos en cada frente y formemos direcciones de Zona o Comités departamentales". Decir eso es fácil, pero esto es cosa de estructuras, no es cuestión simplemente orgánica.
Se trata sencillamente de que al interior de los' Frentes existen distintas ideologías, que conducen a distintos enfoques políticos y a distintos enfoques de la guerra. No podemos obligar a que otra organización piensa igual que nosotros: tienen su enfoque propio y están pensando que la guerra es necesario terminarla, digamos ya dentro de un mes y que la guerra prolongada es dañina y están pensando de que la prolongación de la guerra va a debilitar nuestra fuerza. Es su enfoque. No se basa en la realidad de que mientras más comba­timos, más nos fortalecemos y que es necesaria la ofensiva contínua.
Nosotros tenemos otro enfoque, nosotros tenemos fe en la incorporación del pueblo a la guerra. Sabemos de que cuando el pueblo se incorpore, se designa y entonces nosotros tenemos el enfoque de que el enemigo lo vamos a llegar a derrotar y vamos a llegar a tener una acumulación de fuerzas superior y decisiva a base de lucha. Nosotros tenemos el lema solo luchando, solo combatiendo nos fortalecemos, ese es nuestro lema y sabemos por la propia experiencia de esta guerra que a medida que combatimos, es el enemigo al que vamos desgastando, derrotando, y somos nosotros lo que nos vamos fortaleciendo. Es un enfoque distinto: ¿que vamos a hacer? No les podemos quitar de la cabeza a los otros, el deseo de tirar los fusiles, porque creen que ya es mucho. No. Allí no puede haber en este momento un Partido Único. Incluso, aunque no se mezclaran mecánicamente las estructuras, desgraciadamente nosotros caímos en ese error del idealismo en 1980: pensar que a base de unir estructuras y entregar nuestros cuadros y entregar nuestras redes y nuestros bienes a la DRU, se iba a formar la verdadera Dirección Central Unificada. Caímos en ese error y tenemos que decirlo, fue un error de idealismo, un error de no análisis Marxista, de no análisis de clases respecto a la unidad.
Entonces podríamos formar nominalmente estructuras incluso partidarias, pero sí existen tres o cuatro ideologías, ese no es un Partido, no es el Partido de la Revolución, no es el Partido mucho menos de la clase obrera. Porque el Partido de la clase obrera necesita una sola ideología. Pero real, no sólo en palabras, no sólo en teoría, sino también teoría y práctica: la ideología del Proletariado, la ideología del Marxismo-Leninismo. Ya ahora esa ideología no está bien asentada en tanta corriente que pulula entre los aliados, aún cuando de palabras nosotros estamos ya cansados de oír, durante decenios la gente que se dice Marxista-Leninista. Por eso precisamente nosotros luchamos contra los Marxistas del cafetín, que antes, cuando había alguna tolerancia por parte de los orejas, se ponían a gritar al calor de las cervezas en los cafetines, los intelectuales de nuestro partido (digo „nuestro" porque yo era Secretario General del PCS). Entonces se ponían a gritar los intelectuales, haciendo y deshaciendo la revolución, cuando salían del cafetín la Revolución ya estaba hecha.
Por eso, no es cuestión sólo de teoría, sino que el Partido del proletariado necesita un sólo pensamiento, centralizado, una sola ideología y la ideología aplicada a las realidades, a las condiciones del país, de una línea política y una línea estratégica. Entonces el Partido Marxista verdadero requiere tener una sola ideología, un solo pensamiento, basado en la aplicación del Marxismo a la realidad concreta; es decir, una sola estrategia político-militar y de allí, las líneas tácticas y las líneas políticas en cada coyuntura determinada.
Por allí se comienza, y luego por una dirección centralizada en la cual haya supeditación de los organismos inferiores, a los superiores y del individuo al colectivo. El FMLN no es eso y no puede serlo en mucho tiempo. Hay diversas ideologías, incluso que chocan entre sí. No podemos hacernos los tontos, tratando de ignorar que entre el FMLN hay influencia de la democracia cristiana, de la social democracia, y la social democracia viene luchando contra el Marxismo desde finales del siglo pasado. Precisamente la social democracia se ha convertido, junto con la democracia cristiana, en los dos pilares fundamentales del sostenimiento del imperialismo Germano, del imperialismo Francés y el Imperialismo Italiano. La Social Democracia fue la sostenadora de los herrendos regímenes colonialistas que esclavizaban a Asia y a África.
La social democracia es la teoría de la burguesía que trata de endulzarse para poder engañar y subir a su carro burgués al proletariado. Y como nosotros no somos una isla privilegiada y aislada de todo el mundo, el movimiento revolucionario Salvadoreño está abierto también por fuerza a todos los vendavales y vientos que venga de fuera, desde la burguesía, de adentro y de afuera. Por eso, esto es un Frente y no un Partido.
Y por eso la marcha hacía la construcción del Partido Único a través del FMLN es sumamente compleja. Si nosotros consideramos que no debemos de organizar el Partido del Proletariado a partir de las FPL, porque ya hay un FMLN, nosotros estamos cayendo en el más grave error y la más grave interpretación de lo que debe de ser la lucha de clases para hacer avanzar los intereses del proletariado. Esa meta errónea nos la trazamos en 1980. Por suerte vimos que era idealista, utópica, infantil.
Un partido único de la revolución tendrá que ser una aspiración y una meta, tratando de dar pasos graduales y realistas a través de la práctica revolucionaria coordinada, pero ese partido y la Revolución si podrían llegar a ser dirigidos por la social democracia, o por cualquier otra tesis, corriente que defienda los intereses de la burguesía o de la pequeña burguesía. Mayormente cuando el proletariado se encuentra en este momento sin ni una expresión verdadera partidaria.
El Partido Comunista de El Salvador, a pesar de que ha adoptado en los últimos tres años el camino de la formación de unidades militares, es decir se ha incorporado a la lucha armada, no representa realmente los intereses del proletariado y desgraciadamente continúa con métodos, con formas de trabajo, con enfoques que principalmente lo convierten en un instrumento de la clase pequeño burgués y peligran convertirlo en cada coyuntura, en un instrumento claro de la burguesía, en calidad de „oportunismo armado". De manera que no es garantía para el proletariado, aún cuando se llame Partido Comunista.
El nombre no es realmente lo que caracteriza una organización, ya viéndolo desde el punto de vista Marxista. Y tenemos que decir que las FPL tampoco todavía es el verdadero Partido Marxista-Leninista. Y eso lo podemos ver en lo colectivo y en lo individual, examinándonos cada uno de pies a cabaza nuestras debilidades, nuestra forma de trabajar, nuestros conceptos, nuestra disciplina. Podemos llegar a la conclusión de que realmente el Proletariado no ha calado profundamente todavía en este partido. Y no ha calado no sólo por el hecho de que no hay una base grande proletaria, sino por el hecho de que su gran base y su gran dirigencia, aquí no hay excepción, su gran dirigencia a pesar de lo duro, de lo heroico, de las hambres, a pesar de eso, todavía no está integralmente proletarizada. Nuestro cuerpo y dirección y todo nuestro Partido no está integralmente proletarizado de manera Marxista-Leninista.
Las FPL no son todavía el Partido Marxista-Leninista del Proletariado. De allí es donde debemos de partir para saber lo enorme de esa tarea histórica. Tiene estructuras, tiene bases funcionando y tiene la base ideológica fundamental para convertirse en el Partido Marxista-Leninista, pero se necesita un gran esfuerzo y una gran conciencia de su dirección y membresía para realmente cumplir esta tarea.

Prioridades señaladas por el Co-Cen

Por eso el Comando Central en agosto 1981 llegó a conclusiones bien básicos; el compañero que presentó esta reunión dijo las tres tareas prioritarias para el avance real de la Revolución, y no se trata de estar viendo para adentro en forma de egoísmo, como privilegio, en un compromiso ineludible con la clase obrera y la Revolución.
• Bueno, las tres grandes tareas son:
Convertir a las FPL en el verdadero Partido Marxista del Proletariado. Y eso es porque para ser el verdadero Partido Marxista del Proletariado no se trata de cualquiera, de un Partido Comunista más o de un Partido Marxista más, sino del verdadero Partido Marxista. Sin el verdadero Partido Marxista en realidad, la revolución no puede ser bien dirigida. Esa es la gran enseñanza de Viet-Nam, que pudo construir su verdadero Partido del Proletariado, Partido Marxista-Leninista, que se convirtió en el dirigente único de la Revolución y así pudo también construir la gran unidad del pueblo sobre esa base y sobre la base de la firme alianza obrero-campesina.
Por eso, en las condiciones de El Salvador, donde el proletariado forma la inmensa mayoría del pueblo dentro de los órganos de unidad, donde hay posibilidades inmediatas de construir el Partido Único, porque el proletariado sí nece­sita de lo inmediato su partido para hacer avanzar la Revolución e incluso para hacer avanzar por caminos mejores, más firmes. El Co-Cen consideró que la tarea histórica principal en este momento para hacer avanzar la Revolución es la construcción de las FPL como Partido Marxista-Leninista del Proletariado.
La construcción de las Fuerzas Armadas Populares de Liberación (FAPL) para que se convierten en poderosas fuerzas que inciden en la revolución en su avance y en su triunfo, de las cuales no se pueda prescindir y que sean la garantía de los intereses del proletariado en la Revolución.
Ganar las masas, reganar las masas, retomar las masas, ganar nuestra influencia organizada sobre ellas. Tanto en las ciudades como en las demás zonas de la república.
En función de esto viene la cuarta tarea que sólo puede ser realizada efectivamente sí cumplimos las tres primeras y prioritarias. Esta cuarta tarea es la construcción de la unidad. Sí no resolvemos los 3 primeras tareas eficazmente, nos convertiríamos en simples maniobreros pequeño-burgueses, tratando de resolver las cuestiones vitales en la mesa, porque como no somos lo que debemos de ser, trataríamos entrar a la maniobreria barata. No, me estoy refiriendo a la maniobra revolucionaria que deba hacer el proletariado, que debe ser hábil como decía Lenin; sino en la maniobreria barata que a veces hasta da lástima, se siente indigno de estar uno en una mesa de burócratas, que cada vez se van alejando más de los intereses del pueblo y de sus combatientes, queriendo imponérselo a sus propias bases. En eso caeríamos.
Entonces la Unidad sobre la base de la construcción del verdadero Partido Marxista Leninista y unas verdaderas fuerzas armadas populares y de la reconquista de nuestra influencia sobre las masas, la unidad entonces es una unidad que nosotros tenemos que impulsarla porque somos absolutamente conscientes de que solamente con la amplia unidad del pueblo se puede llegar en definitiva a la Victoria de la Revolución. Entonces tenemos que impulsar los terrenos de la Unidad desde decisiones reales y con análisis Marxista-Leninista, con el análisis de clase.
Tales fueron las cuatro tareas fundamentales trazadas por el Comando Central: tres prioridades y la otra derivada de éstas.
Podríamos decir que este es el primer tema.

F.P.L. "Farabundo Marti"


Como se ha desarrollado nuestra organización
(estrictamente interno)
Nuestra Organización siempre ha aspirado a convertirse en el verdadero Partido Marxista Leninista y desde 1972 adoptó la estructura de Partido Marxista Leninista, bien conciente de que se necesita ese partido y que no existe.
Desde el Primero de Abril de 1970, que comenzó a formarse las FPL, tenían la visión de la formación del Partido, para eso hubo necesidad de discutir si para cumplir esa tarea histórica comenzábamos como estructura de Partido, o para avanzar era necesario comen­zar con la formación de comandos armados y después ir ramificando la Organización para crear las condiciones de enfilar hacía la formación integral del partido. . La esencia, la base fue desde el inicio y desde antes de dar esos pasos iniciales, el Marxismo Leninismo, el método de dirección y también los principios. Pero inicialmente no la estructura.
Los Comandos Armados no son células ni tienen la misma función que las células, sino de unidades de combate, pero tenían la proyección de crear los vehículos hacia las masas y luego, con las masas como fuente inagotable, hacia la formación integral de un Partido Comunista. Desde el Primero de Abril de 1970, la idea y la tarea de la formación del verdadero Partido Comunista, estaba presente y era parte de la proyección histórica. El mismo hecho de haberse separado del Partido Comunista de El Salvador los miembros del núcleo inicial era un compromiso histórico y una obligación de la formación del verdadero Partido. Para no caer en el dogmatismo fue necesario encontrar las formas orgánicas que en ese momento eran necesarias, para poder dialécticamente llegar a cumplir de manera integral la tarea de la construcción del auténtico Partido Marxista de la clase obrera. . Ya en 1973, se veía no sólo la necesidad sino la posibilidad y urgencia de conformar el Partido, no sólo por su ideología Marxista, sino que también con una Organización de Partido. En 1973 hicimos el primer esquema, conformado con los lineamientos y funcio­namiento de un Partido Comunista. En preparación del Primer Consejo se elaboraron las formas que iba a adquirir la Organización. Las FPL se habían ido desarrollando así: El pri­mer círculo, el original círculo de organización fue el Grupo Inicial, el Primer Comando Central (que era de 7 compañeros). Se acordó que cada uno de sus miembros, que era gente ligada a la masa y que tenía a su alrededor una cantidad de colaboradores, formara un comando armado.
El esquema primero fue de 7 comandos armados. Estos deberían empezar a actuar desde el principio con lo que actuaron, pero aprendiendo la técnica de la guerrilla urbana. Tenían la característica de que a cada uno de los miembros de un Comando (5 por Ej.) se le obligaba a que tuvieran 15 colaboradores como cobertura para poder comer, dormir, etc. De entre estos 75 colaboradores a los más avanzados, se les tenía que hacer labor política y así el comando creció y al poco tiempo resultó que ya tenían Grupos de Apoyo (que fue el primer nombre que les dimos), que tenían como mérito (y este fue un gran acierto) encargarse de la labor política entre la masa. No eran grupos de apoyo simplemente Iogísticos, sino que eran las raíces revolucionarias de sus respectivas fábricas, masa, gremio, etc.
A los dos años, la Organización ya se había ramificado, no tenía sólo Comandos Armados que estaban en plena acción, sino que también instrumentos para penetrar en la masa (y campos de apoyo entre la masa).
En esta situación, aumentan las inquietudes hacia una eficaz estructuración Marxista Leninista, sobre todo cuando ya se comenzó a crear un gran movimiento de masas. Sobre todo en 1973: los maestros, los campesinos (cuando se fueran ramificado enormemente el trabajo en el campo), los estudiantes y un poco entre los obreros.
Ya había necesidad de dirigir ese movimiento de masas, al mismo tiempo había nece­sidad de que el Comando Central dirigiera los Comandos Armados. Los dirigía directa­mente y también directamente dirigía al movimiento de masas. La dirección se volvía cada vez más complicada. Surgieron dos grandes terrenos de trabajo: el desarrollo de la gue­rrilla y el desarrollo del movimiento de masas. Ya no alcanzaba a dirigirse en la forma ini­cial y se veía claro que sólo una Organización de Partido era capaz de darle una conduc­ción verdadera a los distintos terrenos. Porque de allí ya se derivaban otros terrenos y urgencias: la necesidad de la propaganda, finanzas, educación, etc.; ya surgían muchas ramificaciones. El Comando Central ya no podía ser capaz de dirigir todos los terrenos con el funcionamiento y estructura original. Sólo el funcionamiento y la estructura de Partido Marxista podía ayudar a dirigir bien los diversos terrenos y combinarlos integralmente.
En 1973-74 se elaboró el primer esquema de estructura y funcionamiento de partido y se vio que el. Comando Central, tenía que estar supeditado a un organismo superior. Se creó el proyecto de formar el Consejo Revolucionario. Hasta entonces el Co-Cen había sido por promoción, incluso promociones obligadas por la misma guerra (algunos com­pañeros que morían era necesario sustituir para que hubiera siempre dirección). Se creó el Consejo Revolucionario, el cual tenía que elegir al Comando Central. El Consejo todavía no tenía las características de ser un órgano de representantes de las bases (porque no había ninguna base). Se estaba creando la estructura orgánica a partir de arriba hacia abajo, porque todavía no había base. Lo que había eran órganos para la dirección de las masas y órganos para la dirección militar. En lo interno de partido, las dos cosas se unían y aparecían como un sólo cuerpo la dirección de masas y los órganos armados que venían a ser parte interna del Partido. Todavía no había un ejército diferenciado, una estructura militar diferente.
Se vio la necesidad de que el Co-Cen tuviera Comisiones Nacionales y que se apoyara en ellas para dirigir los distintos aspectos del trabajo: Comisión de Masas, Militar, Relaciones, Organización, Propaganda, Educación, Finanzas, etc. Esta estructura ya era apropiada a un Partido Marxista. Y luego, debería de haber órganos intermedios: las Direcciones de Zona. A pesar de eso impulso y rumbo inicial, fuimos después cayendo en el desarrollo y funcionamiento espontáneo de Partido.
En el último Comando Central (de Agosto de 1981), estudiamos la proyección de la formación orgánica, la estructura Orgánica y funcionamiento de Partido, que tiene que ser de Centralismo Democrático y la dirección colectiva con responsabilidad individual en cada nivel. Y se llegó a la conclusión de que nuestro desarrollo, en gran medida se congeló y aún más, se trancó y fueron sucediendo una serie de deformaciones y que no se comprendió la enorme importancia del principio Leninista de las células como organismo, no propiamente sólo para adentro del partido, sino también respecto del papel fundamental de llevar la orientación del Partido a la masa, donde ella esté, donde la corresponda: a la fábrica, el instituto, caserío, etc. y que sin ellas, el Partido no tiene todas las posibilidades de llevar su conducción a las masas. Un partido que no tiene células, no tiene raigambre en las masas, y eso es lo que nos fue sucediendo a nosotros. Nos quedamos a medias en la construcción del partido, por una serie de enfoques equivocados.
a. De que a partir de las Comisiones Nacionales se dirigía orgánicamente todo el trabajo; planes y tareas de su respectivo terreno. Por ejemplo la Comisión de Masas, y que igualmente a partir de las Sub-Comisiones en un determinado sec­tor de las masas.
b. A partir de las Sub-Comisiones, para la dirección orgánica se formaron buena cantidad de Equipos Nacionales. Desde aquí, tenía que llevarse la línea, por si misma y por sus propios hombres, organismo y redes hasta el último rincón del país: para el campesino, para el maestro, para los estudiantes. Un esquema gremialista de dirección del partido y organización interna para dirigir los movimientos de masas.
c. Y resultó que había Sub-Comisiones que tenían una red por todo el país. La Sub­comisión del Campo, llegó a tener hasta 75 equipos de funcionarios a tiempo completo para la organización, cada uno de tres o cinco compañeros, y el Equipo Nacional, tenía una red de organismos en la que se apoyaba en cada zona donde le correspondía actuar. La misma red que dependía exclusivamente de cada equipo nacional que estaba formado por Compañeros que en su mayoría eran miembros del partido, como parte de una sub-comisión.
d. Y en la práctica se daban dos cosas: en primer lugar, la comisión no alcanzaba a darles la preparación política e ideológica a toda la enorme cantidad de compa­ñeros y redes que estaban trabajando en toda la república bajo su dirección.
En segundo lugar, al no elevarlos políticamente; no se promovía en calidad de miembros de las FPL o a aspirantes.
Para ser miembros de una Sub-Comisión si se necesitaba que fueran miembros del Partido, entonces su única preocupación era promover a algunos compañe­ros a la calidad de miembros para estar completa. Pero para el desarrollo del Partido como tal, no había preocupación ni atención política, ni promoción, ni crecimiento de partido, sino redes dirigidas desde las Comisiones Nacionales, Sub-Comisiones y equipos para poder dirigir la política de partido dentro de las masas.
Esto vino a deformar totalmente nuestro cuadro de desarrollo del partido y éste se convirtió en un organismo con una enorme cabeza, pero sin base ni raíz. Los compañeros en que se apoyaba cada Comisión, eran los mejores revolucionarios en su caserío o en la fábrica; pero no eran miembros de Partido. Miles de ésta gente murió, sin llegar a ser jamás miembros del Partido y eran verdaderas gen­tes abnegadas, gente que hubiera ayudado a proletarizarse mucho más al partido, si nosotros los hubiéramos organizado.
Miles y miles de gente dirigidas orgánicamente en lo interno por estas Comisiones (porque lo de una Comisión, se repetía en la otra y en todas) y a pesar de tanto trabajo abnegado que se hacia, pocos pensaban en fortalecer la organización interna de partido. Las Direcciones de Zona, vegetaban y con gran­des contradicciones con algunas comisiones, porque había entonces una gran interferencia entre las Direcciones de Zona y las Comisiones Nacionales, en lugar de que las Direcciones de Zona tuvieran células que llevaran a cabo la línea de la Comisión y Sub-Comisión y que las llevaran a cabo dentro de su respecti­va fábrica, dirigidas por estructuras locales, de barrio o zonales en último caso. La verdadera raíz del Partido para penetrar en la masa no se construyó, no se logró.
Deformamos el concepto del partido en cuanto a la gran cabeza sin base y una gran cabe­za sin base no puede llevar a cabo el Centralismo Democrático, ni la Dirección Colectiva, porque cómo puede existir esto en un organismo auxiliar del Co-Cen que está atendiendo problemas de organización o de toda naturaleza, en una red de centenares de elementos. Tienen entonces que formarse grandes estructuras: la Comisión de Masas llegó a ser de 15 compañeros, cada Sub-Comisión de 7-8 de las que dependía un gran aparato burocrático, que a la larga con un trabajo bastante bueno, que con el logrado auge de las masas, logró. levantarse, pero al llegar los momentos más duros nos quedamos sin la capacidad de poder dirigir a las masas en todas las situaciones.
Claro, que esto no consistió sólo en enfoque orgánico sino también en la línea y en los métodos. No tuvimos la capacidad de ir cambiando la línea y métodos en la medida que el enemigo iba entrando en más crudos niveles de guerra, pero con una estructura celular bastante arraigada entre las masas del país, mucha mayor capacidad tendría el partido para llevar a cabo todas sus reestructuraciones en forma permanente y más acompañadas de las masas. Esto se estudió a fondo en el Co-Cen en Agosto de 1981 y vimos que se cometió el error, en el sentido de no poder crear la estructura de partido acorde con las necesida­des de sus funciones.
De allí, se derivaron algunas recomendaciones y acuerdos, en cuanto a elaborar una línea de organización, de educación ideológica política y una línea de forjamiento en el terreno teórico, en la lucha y en todos los terrenos que corresponda a la línea que nos per­mita convertirnos en verdadero Partido Comunista.
El Papel de la Conciencia y de la Voluntad Consciente
Desde 1974 tenemos esa tarea y fundamentalmente desde el Primer Consejo, una tarea bien clara.
Décimos que estamos claros (en lo teórico), que comprendemos la necesidad, pero sucede que cuando nos pusimos a hacer la tarea, deformamos el concepto de lo que es un verdadero Partido Marxista Leninista. Ahora, nos está costando más organizar un verda­dero Partido Comunista proletarizado, nos va a costar más que antes. La tarea hoy es más dura: hay resabios y como se dice, cuando un árbol crece torcido, enderezarlo es bien difícil. Sin embargo, si queremos cumplir con la tarea que la historia nos plantea, tenemos que hacer el esfuerzo por formar el partido, dentro de la guerra, dentro de la grave y compleja tarea de dirigir acertadamente al pueblo en guerra.
El Comando Central decía que lo primero es:
2.- En la CP como Organismo permanente de dirección, ha pasado tiempos sin que esa tarea vital esté en el orden del día, ni mucho menos que esté presente diariamente en la cabeza de los miembros de la CP. En muchos miembros de comisiones, la tarea de construir el alma de la revolución es una tarea que no está presente. Están presentes las tareas de su comisión, que son duras y que tienen que cumplirlas y que las cumplen como miembros de la CP o del Co-Cen o del Consejo, o como cuadros, pero no tienen integralmente la conciencia del gran esfuerzo que se necesita para convertir al partido que tenemos en el verdadero Partido Comunista.
2. En segundo lugar, que es necesario crear esa conciencia porque no todos estamos concientes de que somos nosotros los que estamos obligados a tomar sobre nuestra responsabilidad esa tarea histórica. Decimos que es necesario, hay mucha teoría sobre la construcción de nuestro partido; pero en cuanto a la conciencia de que seamos nosotros, los de las FPL, los que debamos de tomar en 'nuestras manos esta responsabilidad, esta tarea histórica en las condiciones de nuestro país, y que sea por los esfuerzos que debemos hacer todos, en esto se ve que no hay suficiente conciencia. Desde 1975 estamos construyendo el Partido. Hay un documento, que si hoy lo leemos, conserva toda la actualidad, señalaba los diferentes aspectos de la formación del Partido. Es un folleto: „Sobre la Construcción del Partido". Si lo releamos, veremos que allí está visualizado como tendría que ser el desarrollo del Partido. Pero una cosa es la teoría y otra es la práctica. Y en la práctica nos ha resultado un partido de cuadros no un partido con base en el pueblo.
¿A Partir de Qué se Llegó a la Conclusión de Que Éramos un Partido de Cuadros? De Cuadros Dirigentes a Distinto Nivel?
Al hacer el recuento del Partido, sólo habían miembros de Comisiones, Sub Comisiones y algunos equipos de dirección y de Dirección de Zona, así como los miembros del Consejo. Y llegó el momento en que fue increíble: por ejemplo: cuando dijimos que se necesitaba formar la Sub-Zona de Roberto Sibrian. Los compañeros dijeron, „aquí en todo el Frente Paracentral sólo hay 5 miembros del Partido, que son los 5 miembros de Sub-Zona". No tenemos ni un miembro de Partido para organizar la dirección de Sub-Zona y eso, en la zona cuna de la lucha del campo en la última época, cuna de la UTC lugar donde está „La Cayetana", etc. ¡¡5 miembros de las FPL en todo el Frente!!
Entonces, en un Partido completamente de cuadros, el reclutamiento de partido era nada más en función de los cargos. Resultaba que junto a la aceptación de un compañero como miembro, le iba endosado el cargo: miembro de la Comisión Nacional, Sub-Comisión o Dirección de Zona.
Con todo el esfuerzo hecho del 75-80 como resultado de una llamada práctica, en lo que tuvo que ver mucho la concepción de la Organización gremialista o aparatista, administrativa y estructuralista, llegó a resultar que sólo un partido de cuadros teníamos. Cuando se urgió, que se hizo alguna conciencia de la formación de las células, se comenzaron a formar células. Las primeras células que formamos, era naturalmente de Cuadros también!!
Allí se iban a ver los mismos cuadros de la Comisión de Masas u otra. Se reunían en otra parte como célula aparte como Comisión y, claro, no le encontraban sentido. Entonces, ¿Qué papel tiene la célula ?, se preguntaban. Se respondía: Estudiar y controlar la militancia. Pero esto es sólo una parte del trabajo de la célula. Y si una célula ni siquiera eleva el conocimiento político ideológico de sus miembros, si ni siquiera controla la militancia de sus miembros, entonces no tiene ninguna tarea; pero esto no es la tarea fundamental de la célula. Su tarea fundamental, es meterse dentro de su masa.
No es sólo para el control de la militancia, no sólo para elevarse políticamente bajo un plan, ni sólo para leer los materiales de la Organización. Recuerdo que en el Partido Comunista de El Salvador muchas células hacían sólo eso. Se reunían una vez por semana para leer una circular que hacia el secretariado, que le llamaba "la carta semanal" para estudiarla su militancia y para hacer un estudio político. Era entonces un tipo de célula deformada, que nunca hizo que ese Partido Comunista de El Salvador penetrara en las masas.
Las células son fundamentalmente para llevar la línea del partido a las masas, para organizarías y orientarlas, para persuadir, para ampliar la influencia del Partido en mayores círculos, para preparar clandestinamente aquellas gentes de mejor contextura que quieran ayudar más al Partido, para hacer labor práctica dentro de las masas.
Y en esto es necesario establecer una buena combinación de dirección y de trabajo: Por ejemplo la Comisión de masas tiene que dar la línea bajo la dirección del Co-Cen y examinar como está todo el panorama, para impulsarlo mejor. Y tiene sus propias atribucio­nes de control concreto de la aplicación de la línea.
Pensamos por caso, para escoger determinados elementos para candidatos a la directiva de una Organización de masas. Esa orientación debe de llegar a la célula, para que sea la célula la que ayuda a preparar las condiciones, que no choque con las orientaciones de la CONAMAS en el seno de esa organización de masas y que de esa manera pueda llevarse a cabo esa tarea que es necesaria para el Partido.
Pero allí tiene que haber una buena combinación. Lo mismo que las DZ. Una combinación buena entre las Comisiones Nacionales que son órganos de trabajo del Co-Cen, son sus instrumentos de trabajo. Las Comisiones Nacionales tienen nivel de órganos de traba­jo del Comando Central, no todos deben de ser miembros de trabajo del Comando Central, no todos deben de ser miembros del Co-Cen, pero son los instrumentos inmediatos, no sólo de asesoramiento. Tienen la tarea de asesorar el Co-Cen y por consiguiente a la CP, pero tienen la tarea de orientar, de dar la línea con agilidad y espíritu de iniciativa. Una Comisión Nacional no puede aprobar por si misma una línea como si fuera absoluta, sino que tiene que elaborar proyectos por su conocimiento verdadero de la situación y servirlos al Comando Central, para que el Co-Cen pueda emitir la línea. Pero una vez emitida, la Comisión tiene la obligación de llevar esa orientación, de hacerla cumplir.
Por eso, debe haber una interrelación con las DZ y a través de éstas con las células, para que éstas puedan llevar la orientación de esa línea a donde les corresponde. Sólo así, hay un verdadero Partido. Si nos quedamos a nivel nada más de dirección intermedia y nacionales, no tenemos Partido Leninista, el Partido que Lenin decía que era capaz de conducir las masas, de llevar la línea a las masas de manera concreta. Y esto hay que entenderlo como un sólo cuerpo interno, un sólo cuerpo no pasivo de partido sino un reflujo de funcionamiento interno de arriba para abajo y viceversa.
Por eso también, para llegar a ser miembro del Partido o de una célula, se necesita un salto de calidad, una escogitación, que vaya de colaborador a aspirante y luego los más valiosos son pasados a miembros. Pero internamente es un sólo cuerpo que debe de trabajar armónicamente para arriba y para abajo. Por eso, sus principios son del Centralismo Democrático, la dirección no debe estar a la espalda de la base del partido, debe estar atenta a todo lo que vaya detectando la base del partido, porque si no, de nada serviría tener esas raíces dentro de la masa. Las células llevan, lo que se llama, la sabia desde las raíces al cuerpo del árbol. Arriba debe de estarse atentos, para poder llevar a cabo una buena línea y para ello necesita conocer que es lo que piensan las células, las masas, a través de las células y a través de los organismos que están entre la masa.
Por eso este Centralismo es democrático. Es Centralismo, porque es un organismo bien centralizado, mayormente en una situación extraordinaria como es la guerra. Tiene sus órganos centrales y sus niveles de dirección: El Consejo (o Congreso) es superior al Co-Cen, el Co-Cen está completamente supeditado a las líneas del Consejo y es elegido por él, puede ser renovado por el Consejo, luego el Co-Cen tiene un órgano de trabajo que es de dirección, que es la CP, para cuando el Comando Central no está trabajando. Esta no se puede salir de la línea del Co-Cen, pero si, debe de aplicarla de manera creadora, porque el Comando Central no se está reuniendo cada semana. Hay situaciones en que no se puede convocar el Comando Central, ni siquiera extraordinariamente, y entonces en forma creadora, sin salirse del espirito de la línea, la CP, está obligada a aplicar la línea del Co-Cen. La Comisión Política como depositaría del Co-Cen en épocas en que el Co-Cen no esté reunido. La CP actúa con las Comisiones del Co-Cen. Estas Comisiones tienen la característica de ser direcciones, partes de la Dirección Nacional principal que es el Co-Cen, órganos de la Dirección Nacional y en parte internacional, como la de Relaciones. Y las Direcciones de Zona están en el nivel de órganos de dirección intermedia, que tienen más o menos similares atribuciones globales político-militares que la que tiene el Comando Central, pero en los limites de su zona y dentro de un nivel de dirección intermedia. Si nos quedamos hasta allí, el cuerpo se queda sin pies y el árbol sin raíces.
Las Raíces del Partido Marxista en el Pueblo
En el Co-Cen en Agosto de 1981 se vio que en éste momento para nuestro Partido una necesidad clave es poner verdadera atención a la formación de células. No con un criterio exclusivamente organicista, sino completo. La célula es fundamentalmente el órgano que lleva al pueblo, a la masa, la línea del partido y que trae de las masas su temperatura para que la conozca su dirección. Son los órganos de dirección del pueblo, de partido que actúan clandestinamente. Pero al mismo tiempo, son los órganos forjadoras de la disciplina y los órganos de formación política más directos, tarea que no les corresponde sólo a ellos, pero en la que tienen papel principal y son los órganos también de preparación esmerada de sus miembros, para que vayan elevándose en peldaños de actividad y con­ciencia política, a fin de que el partido tenga más materia prima para ir teniendo más cuadros. Es decir, para la promoción de cuadros de Partido a distinto nivel.
Sin esa tarea no hay suficientes cuadros, como ahora que tenemos una escasés tremenda de cuadros, ni desarrollo de Partido, porque no habría tampoco una verdadera tarea de reclutamiento, que es otra tarea de la célula. Estas son las que tienen que estar atendiendo a los colaboradores, pero con una mentalidad de desarrollo, no con una mentalidad de tenerlos años y años como colaboradores, sin proyección o como aspirantes, sino con la mentalidad de reclutamiento, desarrollo, de crecimiento, y crecimiento del partido con lo mejor del pueblo. Esta es otra tarea que sólo la célula puede hacer. Otro organismo no puede hacerlo tan integralmente como ella.
Es decir, debe hacerlo porque todos tenemos la obligación de contribuir al desarrollo del Partido en el medio en que nos movemos, pero la célula es la que más puede y debe hacerlo como una de sus tareas principales. Por eso, las tareas de la célula son fundamentales.
Cuando la célula reduce sus funciones, o sea cuando no tiene proyección de masa, que no tiene clientela sobre el pueblo, en su respectivo gremio, barrio, empresa, unidad mili­tar, etc., reduce la tarea exclusivamente a los tres o cinco que se reúnen. Entonces, sí se degenera el panel de la célula. Cuando no hay una tarea concreta, el tiempo alcanza y sobra incluso para prácticas liberales y no constructivas. Esto había sucedido en el PCS, con una cantidad de células que no hacían ninguna labor, ninguna tarea entre el pueblo, y por eso ese Partido seguía raquítico todo el tiempo, sin nueva vida. Cuando eso sucede, cuando no hay ninguna proyección para su desarrollo, viene toda una deformación dentro de las células que indican que no se está cumpliendo con su papel.
El concepto de célula es el concepto de desarrollo del partido y de forjamiento de sus miembros, de trabajo en la masa, de llevar la línea a la masa, de dirección del pueblo y sobre esa base, de fortalecimiento del Partido del proletariado.
El Comando Central vio que, en este momento, para la construcción del Partido, el eslabón es la célula. Tenemos que construir la célula, pero con un concepto integral y no sólo de cuadros ni sólo en función de estructura, sino con el concepto de que es la raíz del partido en las masas.
Las Prioridades de Construcción del Partido, el Comando Central las situó así:
a. Construcción de células, pero dentro del pueblo, de la masa, de las fábricas, empresas, gremios, el ejército, etc. incorporando a todos aquellos compañeros que han pasado largo tiempo sin ser promovidos, a pesar de haber mostrado la capacidad, la voluntad, la práctica revolucionaria, el temple para poder ser miembros del partido y que a pesar de eso han pasado un gran tiempo como aspirantes. Ver como enriquecemos lo más prontamente al partido, seleccionándolo mejor. Tampoco hasta sólo el titulo de aspirante, sino también la calidad.
Debemos fortalecer rápidamente al partido y formar células de miembros adentro de las masas, dentro de los distintos sectores, dentro del ejército, de los Poderes Populares, los campamentos, etc. y que las células aprendan a trabajar con su papel integral.
b. La segunda tarea es reestructurar los órganos de dirección, su funcionamiento y métodos de dirección, ver si es necesario que sigamos con el Consejo Revolucionario y que esté integrado por promoción de si mismo, o sí ya es posi­ble que las mismas bases elijan para ese organismo a los que ya lo merecen, para conformar un órgano supremo de dirección que realmente represente lo mejor del Partido.
Si es así, tendría que cambiar su carácter de consejo a congreso, porque la modalidad de Congreso exije la elección por parte de los órganos de partido, especialmente las bases. Para eso, hay necesidad de células, pues por ahí comienza la elección de representantes al congreso, cada número de células tiene derecho a enviar por ejemplo un compañero y cada Dirección de Zona tiene derecho a enviar a uno por ejemplo.
Los miembros del Comité Central o Comando Central, tienen la obligación de estar como Congresal y luego, dependiendo si se considera necesario, las Comisiones envían a su representante, eligen a sus congresales. Es decir, que débese ir tomando una mentalidad de mayor amplitud, en cuanto a que es el Congreso, la dirección suprema del Partido, hay que ver si éste Congreso va a seguir eligiendo, un órgano como el Co-Cen, como es ahora, o si se necesita una modalidad más dinámica de funcionamiento de este Co-Cen o si hay necesidad de darle la modalidad de Comité Central, con responsabilidades para cada miem­bro. Luego, como van a ser las responsabilidades de una Comisión Política y si hay necesidad de un Secretariado del Comité Central para las cuestiones admi­nistrativas y que la Comisión Política se dedique exclusivamente a la dirección Político Militar táctica y estratégica. El Comando Central por eso pidió que se elaborara un esquema estructural, pero que no expresara exclusivamente estruc­tura, sino también el funcionamiento interno Leninista de Partido que facilitará incluso en tiempos de guerra la correcta aplicación del Centralismo Democrático, el problema de la Dirección Colectiva con responsabilidad indivi­dual a todo nivel.
Entonces, las prioridades se fijaron así:
1. Células. Y éstas organizar los pre-partidos. Es decir, las células con la obligación de atender a los colaboradores y a los aspirantes.
A los aspirantes con un plan de preparación político-ideológico, de promoción y de atención y observación verdaderos y a los colaboradores con la proyección de convertir en aspirantes a aquellos que lo desearán.
La célula, como pivote de desarrollo interno del partido. La atención que debe tener sobre los aspirantes no es una cosa teórica, no se trata sólo de ir a leerle un libro, sino también a que cumple tareas, de llevar la dirección del partido organizadamente y con buenos métodos a su sector de pueblo. Esta labor del partido está unida a la labor de crecimiento de influencia del partido en las masas.
La revisión del papel que están jugando los órganos de Dirección Nacional.
Una verdadera reestructuración de las direcciones de Zona y un estudio de las Direcciones Nacionales para que cumplan su Papel. Porque resulta que en Enero de 1981 se tomó un acuerdo de disolver muchas Direcciones Nacionales. La Comisión Nacional de Educación se disolvió, de Propaganda también. Se tomó el acuerdo que cada uno de sus miembros se fuera a una zona. Pero práctica­mente desapareció el organismo.
El Co-Cen vio que eso no fue bueno, porque entonces qué órganos, qué instru­mentos va a tener la Comisión Política para poder atender todas éstas tareas, sobre todo la educación, propaganda, organización, masas, etc. Si diluimos la Comisión de Masas y sin conservar sus lazos y mecanismos internos de funcionamiento colectivo, no podrá lograrse algunos objetivos; mandamos a cada uno de sus miembros a las zonas, sin que sigan funcionando como' Comisión Centralizada, podrá darse saltos individuales, pero desde el punto de vista de la Dirección Central del Partido y de la orientación de las masas, se sale perdiendo, es así como sucedió ésta vez. En las zonas, a los meses, cada zona tenía un concepto diferente de lo que era la línea de 'masas. Había una serie de líneas de masas, sin responder a una línea centralizada y se inició una serie de contradicciones entre las Direcciones de Zona con la Comisión de Masas, ya no había centralización de Dirección, porque la CP por si misma no puede atender todo, necesita de organismos auxiliares y sin embargo había diluido las Comisiones. El Co-Cen de Agosto, reconoció gravísimos errores en cuanto a la concepción aplicada en esa ocasión; muy militarista, de disolver todas las Comisiones, de dirigir el Partido a través del jefe militar y dejar prácticamente el cuerpo interno del Partido sin funcionamiento.
A los responsables de Direcciones de Zona les llegaba la Directiva de la CP, como orden de la Comandancia General, a través del primer jefe de Estado Mayor. Allí se terminó la relación Comisión Política con Direcciones Nacionales, Centralismo Democrático, etc. y quedó todo eso supeditado a las ordenes militares. Eso sucedió durante muchos meses. Aún ahora se vuelve difí­cil enderezar lo que ya se había vuelto práctica. El Co-Cen estudió eso y dijo que se deberá de estudiar las raíces donde están esos errores. Porque el Partido y el Ejército tienen estructuras y funcionamiento diferentes: la del partido es una estructura con Centralismo Democrático, y la Dirección Militar tiene su propia estructura: un jefe, una Comandancia General, la que ayuda al jefe a tomar la decisión. La decisión la toma el jefe aún cuando haya bastante discusión; estados mayores con su respectivo jefe etc. Una orden debe cumplirse. Es una estructura de dirección única centralizada, militar. Una vez el jefe toma la deci­sión los miembros del Estado Mayor no pueden dejar de cumplir la orden. Después puede haber valoraciones, etc. pero en el momento debe cumplirse. La Comisión Política se traslapó como Comandancia General por comodidad. Comienza a dar las instrucciones como Comandancia General a las Direcciones de Zona (que es otra estructura), a través de órdenes militares transmitidas a los Jefes de los Estados Mayores.
Esto dio como resultado que se desfazó bastante, tanto un organismo como el otro. Todo esto, se estudió en el Co-Cen. Por eso, la tarea de construir un verda­dero Partido ahora para nosotros es más difícil, porque hemos cometido muchos errores.
En primer lugar, al formar un organismo de cuadros, al no saber cual es el papel de las células y a tener un partido que no tiene bases, que no tiene células.
Otro asunto: el Co-Cen hizo hincapié en que éste problema se vuelve más difícil porque ni siquiera todos los miembros de Co-Cen y de la CP a esas alturas tenían conciencia clara de la necesidad de construir el verdadero Partido Comunista y llegó a la conclusión que había necesidad de comenzar por hacer conciencia en los mismos miembros de la Comisión Política, Co-Cen y Consejo. Por eso se acordó que ese documento se comenza­ra a estudiar con los miembros del Consejo y darles toda la información de como el Co-Cen había hecho su autocrítica profunda del estado en que se encuentra el Partido y porqué se encuentra así. Y luego a los cuadros de dirección que tienen capacidad de estar al tanto de las necesidades del desarrollo del partido, había que dárselas a conocer.
El Co-Cen tomó acuerdo especial de que sus acuerdos fueran dados a conocer a los organismos y cuadros, comenzando por los Conséjales, para su eficaz aplicación a partir de cobrar conciencia de su importancia y necesidad.
De esa reunión del Co-Cen la gente salió realmente eufórica. Se había logrado profun­dizar en forma autocrítica en los problemas, estudiándolos, incluso, desde el principio de la formación de la organización y se había dado una línea clara de construcción del Partido. De esos acuerdos del Co-Cen de Agosto de 1981 se deriva la obligación de ela­borar estos cuadernos y otros medios para hacer llegar el espíritu de los acuerdos del Co-Cen a los cuadros y miembros, para unificar la conciencia y la voluntad de acción hacia la construcción del verdadero Partido Marxista Leninista del Proletariado.

¡Revolución o Muerte!
¡El Pueblo Armado Vencerá!